Fecha de construcción: Sábado 15 - Domingo 16 de marzo de 2025
INFORMACIÓN SOBRE LA FAMILIA
MADRE: Evelyn
Edad: 24 años
Trabajo: manicura
Salario semanal: 60 US
PADRE: Ivan
Edad: 24 años
Trabajo: mecánico
Salario semanal: 90 US
NIÑOS:
David - 7 años
Yacob - 5 años
Ivan - 9 meses
CARTA DE LA FAMILIA:
Querido equipo de Casas de Esperanza , que Dios os bendiga. Mi nombre es Iván Emanuel Virgen Sosa. Mi familia está conformada por mi esposa Evelyn, nuestros hijos David (7 años), Yacob (5 años) e Iván (9 meses), así como mis abuelos Francisco y Amelia, quienes son de la tercera edad. Les escribo para solicitar su apoyo para conseguir una vivienda. Actualmente vivimos en casa de mis padres, donde también residen mis hermanos. El espacio es muy reducido, y mi mujer, mis hijos y yo compartimos una pequeña habitación de 2x2 metros. Dormimos todos juntos en una cama individual, lo que resulta incómodo, sobre todo para los niños. Además, mis abuelos viven separados de nosotros. Se alojan en un terreno que les ha prestado temporalmente un miembro de la iglesia, que les ha permitido vivir en una pequeña caravana mientras supervisan la construcción de su casa. Mi abuela, Amelia, padece la enfermedad de Parkinson y requiere cuidados constantes, ya que tiene movilidad limitada y se cae con frecuencia. La caravana en la que viven es extremadamente pequeña; no hay espacio para una cama, así que mi abuela duerme sentada en una silla de plástico. Mi abuelo tiene que cocinar fuera porque no hay sitio para un hornillo, y utilizar uno dentro supondría un riesgo de incendio, ya que la caravana está cubierta con una lona. Debido a esta situación, decidí adquirir un terreno con el objetivo de construir una casa donde mis abuelos puedan vivir con nosotros y recibir los cuidados que necesitan. Mi mujer y yo nos hemos comprometido a mantenerlos, ya que mis tías no se hacen responsables de ellos debido a conflictos familiares. Su única ayuda económica procede de un programa de asistencia gubernamental. Nuestro terreno está en una zona bien situada, a cinco minutos del transporte público y de centros comerciales. Además, nuestros hijos, David y Yacob, asisten a una escuela a sólo diez minutos. Llevamos un año rezando para que Dios haga realidad este sueño. Creemos que Él nos está guiando, y confiamos en que su organización pueda ayudarnos a conseguirlo. Gracias por su tiempo y consideración. Que Dios les bendiga y siga bendiciendo su trabajo.