LÓPEZ RAFAEL
Fechas de construcción: viernes 8 y sábado 9 de mayo de 2026
INFORMACIÓN SOBRE LA FAMILIA
MAMÁ: Maricela
Edad: 38 años
Puesto: Profesor sustituto
Salario semanal: 211 dólares estadounidenses.
PADRE: Abad
Edad: 35 años
Trabajo: Trabajador de fábrica
Salario semanal: 114 dólares estadounidenses.
NIÑOS:
Nicole, de 10 años
Dana, de 4 años
CARTA DE LA FAMILIA:
Estimado Casas de Esperanza : bendiciones para todos los que colaboran con Casas de Esperanza. Somos una familia numerosa: mi marido y nuestras dos hijas, junto con mi madre y dos de sus nietos, Kevin y Aitana. Actualmente vivimos de alquiler aquí en Tijuana, adonde vinimos debido a la violencia en nuestro estado natal, Guerrero. Mi marido y yo llegamos hace 10 años, cuando la violencia se recrudeció en Acapulco y muchos negocios tuvieron que cerrar. Reunimos lo que pudimos para el pasaje del autobús, y una familia nos dio refugio en una pequeña habitación. Llegamos sin nada, solo con dos mudas de ropa y una bolsa de pañales, pero con un fuerte deseo de salir adelante. Gracias a Dios, Abad encontró trabajo rápidamente y, poco a poco, empezamos a salir adelante. Al año siguiente, también vinieron mi madre y mis hermanos, y alquilamos juntos una pequeña casa. Uno de mis hermanos me animó a APLICA trabajo en una escuela y, a pesar de mis miedos e inseguridades, lo hice; no pagaban mucho, pero gané experiencia. Más tarde, encontré otro trabajo en una escuela mucho más cerca de casa, siempre con el apoyo de mi madre, que me ayuda a cuidar de mis hijos. Hace siete años, la esposa de mi hermano se marchó, por lo que mi madre asumió la responsabilidad de criar a mis sobrinos. La vida familiar no siempre es fácil, ya que vivimos muchos juntos, pero entendemos que para seguir adelante debemos esforzarnos por vivir en paz. Abad nos apoya incondicionalmente, aunque lleva una pesada carga emocional por las muchas pérdidas familiares que ha sufrido en los últimos años: su abuelo, su padre, su hermano y su primo. Nunca hemos tenido una casa en propiedad, pero pudimos comprar un terreno. Vivimos el día a día sin lujos, pero soñamos con construir algo para nuestras hijas. Tenemos mucha esperanza en este proceso y en la voluntad de Dios. Gracias por todo.